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Mario Monicelli: el camarada de la risa amarga

Mario Monicelli no fue un cineasta del panfleto ni del discurso explícito, sino un camarada de la ironía, un observador lúcido de las contradicciones del capitalismo italiano y de la miseria moral que este produce. Desde la risa —esa risa incómoda, amarga, popular— Monicelli construyó una de las críticas más persistentes al orden burgués, a la hipocresía de las élites y a la falsa épica del progreso.

Hijo de una Italia atravesada por el fascismo, la posguerra y la reconstrucción capitalista, Monicelli eligió el camino de la comedia como arma. Pero no cualquier comedia: la commedia all’italiana, que en sus manos se volvió un dispositivo de desmontaje ideológico. Sus personajes —soldados inútiles, burgueses cobardes, pícaros desesperados, proletarios derrotados— no triunfan; sobreviven, fracasan, se degradan. En ese fracaso se revela la verdad social.

Películas como La gran guerra, I soliti ignoti o Un borghese piccolo piccolo exponen con crudeza la lógica de un sistema que convierte la miseria en norma y el egoísmo en virtud. Monicelli se negó siempre a la consolación: no hay héroes, no hay redención individual, no hay final feliz. Hay historia, lucha de clases soterrada, y una humanidad aplastada por estructuras que no controla.

Su mirada fue profundamente antifascista y antiburguesa, coherente con una sensibilidad socialista que desconfía del poder, del Estado autoritario y del capital. Nunca romantizó al pueblo, pero tampoco lo traicionó: mostró sus límites porque comprendía que la dominación no solo es económica, sino también cultural y moral.

Monicelli fue un camarada incómodo: no arengó, no adoctrinó, no ofreció consignas fáciles. Prefirió la carcajada que duele, la escena que humilla al poderoso, el final que incomoda al espectador. En tiempos de cine complaciente, su obra recuerda que reír también puede ser un acto político, y que el socialismo no solo se piensa: también se mira, se narra y se siente.

Mario Monicelli no filmó la victoria del pueblo, pero sí algo igual de necesario: la verdad de su derrota, condición indispensable para volver a luchar.


Bibliografía

Gramsci, Antonio. Cuadernos de la cárcel.

Brecht, Bertolt. Escritos sobre teatro.

Lukács, Georg. Estética.



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