Escribir unas notas sobre el papel del campesinado implica situarlos en su contexto, en nuestros amplios campos de la serranía, con los obreros agrícolas de la costa y su constante lucha contra las grandes empresas: Doe Run, Cerro de Pasco Corp. Tía María y demás energúmenos que los buscan someter; asimismo el saqueo de nuestros recursos, perjudicando totalmente sus formas de vida y obligándolos a una economía de subsistencia, arrojados a las suciedades de la ciudad trágica y económicamente inviable por el desempleo; tragando sus tierras para intoxicar el mundo por la producción a gran escala del capital y la gran herencia andina que es miserablemente conllevada a la desaparición de comunidades y cultura.
En este día del campesino es preciso revisar y reivindicar su compromiso, el balance de lucha que establecen: ríos de sangre estampan las masacres de Bagua, Las Bambas, Rancas, y un largo etcétera que cimienta al estado y su economía semi-feudal como autores; para lo cual las reformas liberales - como la tan cacareada reforma agraria de Velazco - no han logrado un avance en la posesión de tierras para el campesinado, sino una mayor concentración de las grandes haciendas exportadoras. Es así cuando el camino de la lucha popular se plantea como la única posible para realizar una tarea histórica: la redistribución de las tierras para los campesinos, contribuyendo al desarrollo del proceso democrático-burgués inevitable para el pueblo peruano.
Es entendible que situar al campesinado bajo un programa exige un análisis concreto, entonces retomemos a Mariátegui: “Colocando en primer plano el problema económico social, asumimos la actitud menos lírica y menos literaria posible. No nos contentamos con reivindicar el derecho del indio a la educación, a la cultura, al progreso, al amor y al cielo. Comenzamos por reivindicar, categóricamente, su derecho a la tierra”*, bajo ese signo el programa democrático-burgués vocifera un llamado a la lucha por la conquista de la tierra, su expropiación, pero exige también teóricamente la síntesis del debate sobre el carácter de la sociedad, y como toda síntesis esta solo se dará en su materialidad, de manera práctica.
El campesinado comprende sus necesidades, y el proletariado en viceversa comprende la necesidad de las alianzas con las masas del pueblo, ya Lenin restregaba a los revisionistas en 1905: “¿Acaso no está claro que sin la dictadura revolucionaria del proletariado y del campesinado no existe ni sombra de esperanza en el éxito de esta lucha?”** asintiendo así a la necesidad de una dictadura conjunta para la ejecución de un programa agrario que realmente le sirva a nuestra masa campesina. Es por esto que cuanto más férreamente arrebatemos al gobierno de turno y a su aparato estatal nuestros derechos, menor será lo que nos arrebate la reacción, esclareciendo si, el rumbo que debe seguir la humanidad: la transformación de la vieja sociedad.
¡Viva el campesinado, en su incansable lucha contra las tres montañas!
¡Viva el movimiento campesino!
¡Unidad entre proletariado y campesinado en sus justas luchas!
* J.C. Mariátegui, Siete ensayos de la realidad peruana, p.31 .Editorial Minerva
** V. I. Lenin, La alianza de la clase obrera y el campesinado, p.190. Editorial Progreso
Masacre por la
Cerro de Pasco Corporation https://www.politico.pe/historia-de-dos-decapitados/
Masacre de Bagua https://www.survival.es/noticias/11494
Paseo fúnebre luego de la masacre de rancas https://perusumaq.com/2017/12/01/el-sangriento-legado-de-la-minera-cerro-de-pasco-corporation/



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